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17.10.10

Que la vida te coja

Le dije Leda, con vos soy multiorgásmica, no es que sólo con vos, pero con vos si, siempre, lo sé, es así, pasa, nos pasa y quiero que juntas tomemos ácidos y cojamos mucho hasta que tu lengua se duerma en mi concha, perra. Por qué me haces sentir así? pienso en vos, mucho, ya se te va a pasar, me decís, y yo lo dudo, no, no lo dudo, sé con certeza que se me va a pasar, pero mientras? mientras disfrutalo, estúpida, mientras viví un poco, sabiendo que yo estoy lejos y que sólo podemos cojernos de vez en cuando. Mientras viví y cojete al arte, y que el arte te coja que la vida te coja con pepa y todo. Lo contrario es la muerte, es seguir manteniendo una tradición familiar de pura mediocridad es criarte a vos misma en la nada y no da, sabes que podés ser más que lo que te enseñaron a ser, sabes que podés dejar los miedos atrás y así me vas a gustar más.

31.8.10

Leda volvió con un tema de Faith No More que me daban ganas de chuparle las orejas, pero estaba tan cansada que preferí seguir durmiendo, no abrir los ojos, ni siquiera cuando se acostó en mi cama ínfima y comenzó a respirarme los pies.

4.7.10

Deme tetotas, Miguel

Ayer caminaba por alguna vereda con piso de cuadraditos, mirando abajo, a veces levantando la mirada para escalar un cordón y entraron en escena sin que nadie los llame los zapatitos verdes de Leda. Me pegaron una patada en los ojos que me dejó durmiendo muchas horas sin agua. Tan adicta a sus zapatitos como al tema de Spinetta ese que empieza con un punteo muy él. Me contó que estuvo en la plaza todo el día sacando fotos, que su primer modelo fue un viejo trajeado cuya corbata decía Fargo, no porque fuera fanático de los hermanos Coen, sino porque...quién sabe por qué, el viejo era verde y político y le gustaba serlo porque se rodeaba con gente de las altas esferas del gobierno (sic.) y porque las empresas le regalaban corbatas y entonces un gasto menos.
La sesión fue todo un éxito, al menos hasta revelar el rollo. El modelo esperpéntico y durísimo pareció no gozarlo, Miguel Angel ("cuando duermo") tiene once hijos de distintas mujeres, claro. Pinta muy mafia de película argenta de los 80 y Leda dice que no es prejuiciosa, pero que seguro que el viejo era homofóbico, xenófobo y todo los fobos que te puedas imaginar, además de tranfuga y cojedor de putas paraguayas explotadas.
Sabes a quién me hizo acordar? Al personaje cana que lleva al ciega al telo, en Buenos Aires Viceversa
De todas formas, gracias por posar, le dijo Leda, luego de responderle que vivía con sus padres y que si, sus hermanos tenían casa propia...

14.6.10

La excusa de Leda para irse esta vez fue no soportar las relaciones humanas basadas en los contratos inmobiliarios. Siempre tuvo ese lado infantil e inmaduro, y siempre lo soporté, siempre fui yo la que pagó el alquiler, la que fue a donde el gas y la luz para que vinieran a ponernos medidores, la que se desencajetó peleando amistosamente con la inmobiliaria para que nos arreglen la canilla y la persiana 800 veces y no nos cobren. La que llamó a los del cable siempre que la factura venía pirada con más de 300 pesos, todas cosas que parecen monetarias pero en realidadson mentaloes y sanguíneas. Entonces, explicame por qué se fue esta vez?, si siempre la mantuve alejada cual bebé de toda esa inmundicia humana...




...por qué a veces chocar con la realidad es eso, chocar, y no un suave aterrizaje sobre algodones o tus rulos?

5.2.10

Hoy vuelvo temprano así dormimos la siesta juntas.

31.10.09

Hoy volvió Leda. Dormía, me despertó con dos timbres y me dijo me olvidé las llaves, con las muecas de su cara. Des pué sme dio un beso y empezó a desvestirse. Eran las 5 de la mañana y todavía estaban prendidas las luces naranja de la calle.
- Baja la persiana.
- Está rota.
Me contó que fue a ver al técnico y que le dio un poco de miedo, si, es un poco raro. Puede parecer perverso, pero no es para tanto, vos sos una pendeja de mierda, malcriada y con poca calle, empecé a putearla descarada pero tranquilamente mientras prendía un cigarrillo, que ella me sacó luego de la segunda pitada. Mejor, porque había dejado de fumar. Por suerte siempre está ella para recordarme las cosas que yo comenzaba a hacer, y las que tenía que seguir haciendo, y los planes, los miles de planes que electrocutaban mi cabeza y a veces mis brazos.
- Tengo que conseguir una piedra pesada para trabar la puerta de la terraza, me está enloqueciendo.
- Vos ya estás loca.
- Yo no estoy loca, yo soy una estúpida porque tendría que echarte a patadas ya mismo, pendeja del orto.
La odiaba por volver. Me odiaba por odiarla por volver.
Y ella nada, siempre igual, siempre nada, tan chata, tan ella.
Tan dándole impresión las situaciones que son arte.
Me di vuelta, besé la pared e intenté dormir con sus tetas frías en mi espalda.

23.9.09

Es al revés. Ayer Leda llegó llorando. Entonces nos tomamos el vodka que había quedado del sábado y a las 4 de la tarde teníamos un pedo atroz.
La solución a las lágrimas es el vodka, digo, perdiendo todo atizbo de sutileza y cayendo en la sobreexplicación de los datos cuali.
A las cinco nos rodeó un halo de sentimentalismo y espiritualidad y quisimos meditar, pusimos música de Loreena y nos sentamos en los almohadones, dijimos om un par de veces y nos dormimos tanto que cuando nos despertamos era el 2012 y teníamos la barba crecida.
Por suerte luego me llamó Fuckiel y me preguntó si quería comprar hierba.
El frío que está haciendo últimamente es contraproducente para el brote de las semillitas bebé que tengo en las macetotas del balcón. Y quizás necesitemos la hierba para procesar la vida diaria, o quizás sólo sea una forma de vida. Pienso en el próximo enero.

22.9.09

Vuelve Leda



Vuelvo a tener frío. Quisiera esto: lo común, lo de siempre que nunca pasa. Iba a decir acontece, pero las palabras formales son un poco y considero que. Ayer pasé por la puerta de la casa de la madre. Dónde esperaba a que me abriera, generalmente los viernes. Una estupidez, éramos tan jóvenes, pero prefiero esta vejez. El domingo me llamó Leda. Me contó todo, lo de la pastilla del día después y el dolor de tetas en sus tetas hinchadas. Es por la pastilla? me preguntó, yo no sabía, pero le dije quizás. Jamás habría llegado a esa conclusión sola porque suelo borrar los episodios epilépticos de mi memoria apenas pasan. Mentira, no borro un carajo, pero últimamente estar cerca de Leda me impide pensar en cualquier cosa pseudocientífica y/o coherente. Sólo quiero sacarle fotos. Mirarla, decirle que se siente al lado mío (Leda, vení a mi lado) y hablar o abrazarla, si es que deja que la toque. Nunca sabemos con Leda. Entonces no me importa que ella haya cojido con ese idiota el sábado a la mañana. Y que siempre lo vuelva a hacer con diferentes idiotas porque nunca sabe cuidarse ni parar a tiempo y porque necesita lastimarse un poco para sentir que está viva. Si me importa eso, pero está fuera de mí, yo sólo puedo mirarla y estar ahí siempre, porque ella sigue estando a pesar de cojerse idiotas que la llevan al fondo del túnel anal de un oso polar borracho. Tampoco me importa que a ella si le importe que yo me coja idiotas de vez en cuando para sentir que estoy chotamente viva y sola sin ella, que a ella le importe y entonces se acerque despacio y me abrace posesiva, para que yo vuelva y deje de cojerme idiotas, le devuelva el abrazo y seamos las dos un solo idiota con dos conchas. Un idiota biconchudo

18.9.09

Que sea la lluvia la que enferme y no vos. Se pudre todo de vez en cuando y pasa esto que pasa.
Me lo dijo ayer: me cuesta más transmitirte lo malo, lo podrido, lo oscuro y pegajoso, que lo lindo y relajado.
Fue un día de mierda, pero no pude hacer nada contra eso. Me quedé mirándola, callada, sentada en la fiaca violeta, mientras ella se encargaba de destruirse melancólicamente. Había algo que no me dejaba hacer, ni acercarme. Había algo que la hacía moverse entre espasmos. No conocí sus pensamientos, pero por la forma de sus ojos, eran verdes y un poco aguados.
Después del ataquecito, se encerró en el baño y yo me fui a dormir. Hoy a la mañana no estaba, se había llevado todo, seguramente para quemarlo en el patio de su casa. No me dejó nada la idiota, ni los cuadernos, ni el cuadro de Miró, ni los almohadones que habíamos cosido en invierno. Quisiera estar triste pero la armadura mental me lo impide. Y sigo viviendo un poco más sola, pero igual de inmune.