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27.11.14

La otra

Desde hace un tiempo comencé a cuestionarme desde otro punto de vista el hecho de la llamada infidelidad y el rol de la tercera persona metida-oculta en una relación de dos.
Este post que voy a escribir está redactado desde el punto de vista monogámico y quizas, heterosexual. Un post dedicado a las minitas hetero, qué va.
Otro sería el pedo desde el punto de vista del amor libre o poligamia.
Me quiero enfocar en algo más allá.
También es menester aclarar que no escribo desde la moralina acerca de la infidelidad.
Son un par de puntos lo que quiero cuestionar. O un solo punto abordado diacrónicamente.

El sentir de una mujer al ser "la otra" en una relación cambia.
En un principio, quizás pueda tener que ver con angustias al sentirse aparte, al sentir que no recibe lo que quisiera recibir, pero que se conforma con eso que se le da, a pesar del estado de insatisfacción que eso le genera.. Quizás haya pensamientos del tipo: "prefiero ser la amante a ser la esposa cornuda" (cómo si una mujer sólo tuviera esas dos opciones de existencia con respecto a un hombre), "conmigo hace todo lo que no hace con su mujer, conmigo se divierte, con la mujer se aburre, por eso la engaña", y el ya clásico "un día la va a dejar" (deja de mentirte, mame!). Típicos autoboicots.
Permítanme decirles que este tipo de pensamientos están provocados por una muy baja autoestima que se acompaña de un conformismo atroz y de una sensación de falta de merecimiento total y completa.
Luego, si la mujer se enfrenta a este tipo de situaciones nuevamente, y si tiene la fortuna de haber recorrido un camino de consciencia de género a lo largo de su madurez, el sentir muta.
En este nuevo momento vemos a la mujer eligiendo otra manera de comportarse frente a las cosas que le acontecen. Ya la autoestima no es baja y ella va a por lo que quiere. No se conforma y elige. Pero además ocurre algo fundamental constructor de esta nueva visión: la mujer ahora tiene consciencia de género. Se pregunta cómo sentirá aquella mujer engañada, la legal. Y no quiere ser cómplice del maltrato o de las mentiras hacia ella. Por eso se hace a un lado. Porque sabe también que existe un karma y que aquella mujer, es ella misma.








3.11.14

La categoría ex

Nunca aprendí cómo deberían ser las relaciones con los exs.
Soy muy buena novia y soy muy mala ex.
No de esas loquitas y musiquita de Psicosis de fondo. No.
Pero creo que la categoría de ex no debería existir.
Nunca aprendí cómo enterrar gente de un día para el otro. No soy así.
Pero tampoco sé cómo obligarme a fingir que esa persona se transforma de ser un ser amado y especial, a ser un ser común. Unx más.
No lo sé.
Quizás esa sea mi gran falencia en cuanto a las relaciones humanas.
El querer que todo se mantenga, que el amor y el respeto sigan por un pasado en el que lo pasamos bien. Y te juro que pongo todo mi empeño. Pero a veces (siempre), las cosas se malversan y termino mandando a la mierda implícitamente por no entendimientos.
Creo que, de todos modos, el resumen es la sinceridad para con uno mismo.
Si soy sincera conmigo, siempre, SIEMPRE, luego, nada malo pasa.

EN FIN.


24.6.14

Soy un Cronopio

No soporto el vacío y lo relleno con viejas actitudes que regeneran viejas personas que me regeneran viejos sentimientos.
Viejas sensaciones de soledad, tristeza, abandono, desinterés, y ganas de nada.
Como ya alguien dijo, México es la sociedad del mevaleverga-mechupaunhuevo.
Los códigos acá, no voy a decir que no existen porque presupongo que en toda sociedad hay códigos, pero son muy diferentes a los códigos con los que yo y mi entorno de toda la vida, incluso mi entorno más cercano de ahora, conoce y maneja.
Hablo por mí, hablo por experiencias varias de gente cercana.
Si tuviera ánimo intelectual, podría hacer dos cosas: podría escribir un ensayo acerca de cómo influye el miedo en diversos ámbitos de la sociedad mexicana o podría darle forma de novela a diversas historias de locura amorosa, para llegar a la conclusión de que es todo al pedo y aquellos que te dicen que sos dramática, loca y novelera, tiene el germen del mevaleverga en la piel, clavado en el ADN, y cuando eso ocurre, no hay vuelta atrás.
Lo mejor es irse.
Y ese es trabajo de cada quien.
En este caso, mío.
Por eso, queridos camaradas, me pone feliz comunicarles que en septiembre me voy a Argentina.
Y ahora aplico yo el mevaleverga, caiga quien caiga, cueste lo que cueste, me voy, no me importa nada.
Me voy a inyectar amor y prepotencia social.
Pero falta un montón.
Qué cosa la vida.
Cómo es crucial la diferencia entre estar realmente sola y sentirse sola, estando con alguien. Que lo segundo jamás te ocurra, persona.
Acá en Playa las personas se siguen yendo, físicamente y no, he perdido amigos, pero como soy de esos seres sentimentales, creo que los amigos no se pierden, si se pierden, no eran amigos, sólo personas que vinieron un ratito a enseñarnos quién sabe qué.
Entonces le agradezco y ya. (Cómo si fuera tan fácil dejar ir para Chuls).
No sé, boludo, fijate.
A veces también creo que cuando más uno se acerca a los seres mevaleverga, estos se van, se alejan. Y esa especie de histeria no me gusta, no me deja cómoda.
Yo vivo la vida hoy, y si hoy no lo hacemos, si hoy no los disfrutamos, si hoy no, entonces, qué?
No sé, unos le llaman Carpe Diem. Los seres mevaleverga (también conocidos como famas cortazarianos) le llaman intensidad.

Fucck off, soy un Cronopio. Y tú también, aunque trabajes en el Gobierno.


Ahora me ocupo de pasar el menor tiempo posible en mi trabajo, porque no me gusta la vibra que hay ahí, y por ahora me re cuesta cambiarla. Y me ocupo de pasar más tiempo con la familia que me formé acá y de mamar música. Los pibes de la casa, cada día más lindos, la gente-ángel que apareció y aparece...esas cosas tan básicas, el amor de hermanos de vida.
Gracias pué.



























7.5.14

Sra., el pasado, pasó

No sé lo que está pasando, pero son varias cosas.
De repente, ataque por hacer ejercicio. Ojalá dure, no?
Es que tuve una experiencia un poco desafortunada de bajón anímico, los raveros entenderán, el sábado, y decidí dejar todo lo externo que jode (menos las galletas de chocolate y a ella) (quizás a ella es a la primera que debería haber decidido dejar), entonces el lunes dejé de fumar, de beber y de ingerir cosas, por ende, no más salidas nocturnas que no me llenan el alma, por un tiempo. Y se ve que al cuerpo le pintó moverse.
Ergo, ayer fui a correr, antes de ayer a yoga. Hoy repito yoga y ya me anoto como para ir siempre. Queda a una cuadra de casa. El mar, a cuatro. Quién como nosotros.
Y hoy me duele todo el cuerpo, me duelen los músculos de la cintura como nunca me dolieron, esos músculos que tan adentro están, bajo toda esa grasa que los cubre, los famosos salvavidas de Chuls.
Escribo desde la cama.
Llegué a una conclusión hace poco, o hace mucho, pero hace poco la puse en palabras mientras volvía a casa con Ceci, Camila la perra china marmolada y Flor (creo que era Flor): cada día mi bisexualidad se torna un poco más homosexualidad. Si. Cada día siento menos conexión con los tipos en general, me parecen un poco más estúpidos, más básicos, más eso que no me gusta. Claro que no puedo generalizar, siempre hay algún tipito con el que tendría algo, pero no sé, no me estarían motivando a intentar tener algo profundo. Bueno, quiero decir que esto es una hipótesis y que, si bien mi admiración por las mujeres en general es mucho mayor, sigo teniendo esa semillita dentro mío que dice: no es el sexo/género, sino la persona. Y si, esa es la semillita bisexual que germina.
O quizás, hacer esa de Tabú, no? Que sean tres, una pareja de tres, en donde el hombre sea sólo un objeto y la conexión real y más importante sea entre las dos mujeres.
Ok.
No voy a hablar acá sino en terapia con amigas de lo choto que me parece que los padres se queden estancos en una visión del mundo heterosexual y no acepten que sus hijos eligen otra cosa. Que homologuen la felicidad con preguntar todo el tiempo por las relaciones heterosexuales presentes en la vida de sus hijos. No sólo creo que es insalubre para ellos, sino que resulta ser una negación del sujeto hijo en su totalidad. Negas una parte de mí por tu cuadradez mental, por tu incapacidad, por tu involución, ergo, negas mi todo completo. Así de drástica soy. Y así habrá que vivir. Con la negación y el no hablar de ciertos temas. Qué triste, a mí, que me gusta hablar de todo.
Vivir en un mundo de ilusiones no es la idea, a no ser que tengas cinco años o 60 y demencia senil.
En fin, ya me amigaré con la idea de conservadurismo mental y algún día dejará de hacerme mal que a mi vieja le interese tanto que yo esté enpijada.
Qué más?
El silencio de la mañana es fundamental para la paz mental, pero ya debo cambiar la música del celular.
Ah, eso. Y por todas las preguntas de mi vieja acerca de los señores, soñé con Roberto, no mames! Algo muy bizarro, como que yo iba a un lugar en dónde estaba él y estaba más gordo y me negaba un beso y tampoco podía dormir en su casa, así de compas, entonces tenía que viajar toda la noche en camión para volver. Muy víctima yo.
Ya.
Lo último: estoy tocando el bajo.
De ella no voy a hablar acá, porque una vez me dijo: no hagas de esto una historia literaria (o algo así).

12.3.14

Aplicar cierto grado de ironía al leer

Siento que estoy anulada mentalmente. Exagero, claro.
Como siempre.
Cambio de silla para escribir, porque la silla cómoda de bar que tengo en casa (esas de plástico con respaldo y bajitas, roja), no se complementa con la mesa de madera. Ergo, me queda el teclado muy alto.
Si me siento en la silla de madera hecha por el mismo chabón que hizo la mesa, me siento (no de sentarme, sino de sentir) mejor, escribo mejor, más rápido, vomito con los dedos sobre el teclado (frase ya hecha) sin necesidad de metérmelos en la boca, aunque no esté tan cómoda, pero no importa porque lo equiparo, contrapongo (acá no encontré la palabra que buscaba, entonces esta oración no quedó bien) cruzándome de piernas como chinito.
Siento esto: vacíos mentales, siento que me faltan palabras, que me quedo sin palabras, que el cerebro se me tara, que ya no soy tan rápida mentalmente como antes y eso me preocupa.
Es verdad que estos años me maté algunas neuronas a base de "cosas", pero tampoco tanto, che.
¿Cómo hacer para recuperarlas? ¿se puede? Si de repente me exilio a una montaña a leer y escribir sin parar, ¿recuperare mi lexicon, mi facilidad para las analogías, mi lucidez mental literaria? Y si luego me meto a estudiar Letras para leer complejos tratados sobre la escritura borgeana, ¿eso ayudará? ¿O habré quedado idiota forever? (Sin duda alguna, usar "forever" no coopera con mis ganas de abandonar la idiotez).
¿Será que estoy anémica, cansada, y por eso tardo en encontrar las palabras en mi cabeza? DOCTOR!
Soy muy joven para tener demencia senil y para sentirme así de dejada mentalmente.
YA SE: Necesito volver a leer. Llevar siempre conmigo un libro que no sea Un Curso de Milagros, sino un libro de un gran autor intelectual e inteligentísimo que use largas frases e infinitas palabras y me haga pensar, reflexionar, activar la neuronita dormida. Llevarlo a la chamba, salir, e irme a la playa a leer (no a tomar chela, Chuls).
PERO:  El contexto no ayuda. Voy a una librería en Playa del Carmen y encuentro libros sobre los mayas para turistas, libros de cocina mexicana, libros de autoayuda, novelas con tapas doradas muy típicas de supermercados, y dos de Saramago que ya leí. Nunca un Nische, un Fucó, un Jaideguer (¡cómo extraño a Martín!).
EXCUSAS: Realmente creo que si estuviera en el DF o en La Plata, mi mente funcionaría diferente. Acá mi cerebro se achanchó. Y me descubro siendo protagonista de aquel pensamiento dedicado a contraponer el Caribe con Europa: en Alemania todos son grandes pensadores porque hace un frío de cagarse y no se puede (podía) hacer más que quedarse al lado del fuego pensando mientras tu esposa Henriette te calentaba la sopa o revolvía el estofado por debajo de la mesa. En los países caribeños, todos se la pasan tirados bajo la palmera, metidos en el mar o en su defecto, comiendo tachas. Qué pensar ni pensar, acá cuanto menos pienses, mejor.


Se me acaba de ocurrir una idea para no olvidarme temarios de los próximos posts: hacer adelantitos. (Soy brillante, o no?...)
Dar lástima, nunca.
Empiezo hoy: próximamente breviaro acerca de ciertas actitudes decadentes de los "hombres de color" (eufemismo para negro) que saben que tienen la pija grande y que saben que todos saben que tienen la pija grande. Me explayo ahora, porque tampoco da para un post semejante estupidez: son unos imbéciles. Creo que ellos piensan que todo el mundo al verlos y al hablarles de cualquier estupidez en realidad está pensando en el tamaño de su miembro. No tarado, cuando te hablo, pienso en que sos muy bobo, en la forma de tu cráneo o en la lista del super. Sos un bobo que dejó de nutrirse personal, cultural, intelectual y espiritualmente, porque basa su existencia en el tamaño de ese coso. Mejor dicho: basa su existencia en el mito mundialmente conocido ( o realidad, me vale) de que cuanto más morena la piel, más grande es. ¿Y qué? ¿Tener pija grande te permite ser idiota? No, querido! Hacé un esfuerzo por mejorar la raza humana y pensá, leé, cuestionate la vida, CRECÉ  por dentro. Qué importa tu pene si todos nos vamos a morir igual y si mañana viene un huracán, cubanito, te quedas en Pampa y la vía, sin cucumelo y sin melón.

11.3.13

Niña, tú vales oro

PInche memoria que no me deja volver al pasado, ahí en donde fui feliz.
Así empezaría una novela de Octavio Luna y su sexteto paródico.
El hombre sube a la van diciendo buonnasera y te das cuenta de que  no es italiano cuando se sienta a tu lado y no deja de hablar hasta la carretera y la CTM. Desde Puerto Morelos.
Había escrito todo un posteo en mi mente, una mezcla de manifiesto feminista mezclado con el enano xenófobo que todos tenemos adentro.
Hay cosas que no voy a entender nunca, pero cual mula, sigo empeñada en querer entender. Decime por qué.
El sexo no cagó nuestra amistad ("amistad"), lo que la cagó fue tu perfecta imbecilidad, mi chavo.
Perfecta, porque fue rotunda y contundente y no se enredó en ninguna vuelta, fue directo al grano y cortó todo de raíz.
Podría hacer una lista de las cosas malas no materiales que me llevo de México. Sería corta, clara y concisa: la imbecilidad masculina clavada en la concha. :)
No sé si me repugna o me gusta. :O