27.6.18

Esos momentos de euforia


Hay algo que me late y no me tragué un cd de Los Pericos. La vida me aúlla. Pasé tanto tiempo en el Roca de [más] joven, yendo y viniendo, abrigada, acalorada...El Roca, que te lleva desde La Plata a Constitución. Esto es levemente literario, porque la vida lo es, mas no te confíes. Amo a gritos hoy. Agradecerle al chófer del 90 por cualquier cosa. Navegar CABA con un grito en la garganta. Recordar ese niño que se autodenominó "bravucón", pero quiso abrazarme apenas me conoció. Era mi primer viaje en el nuevo Roca y yo estaba ansiosa y feliz. Volvía a CABA luego de 4 años de rodar la vida por allí. Tantas cosas, tantas canas. 
(Y agarraste por tu cuenta la parrandaaaa, cantagrita Chavela y quién pudiera estar en un descampado para gritar libre sin asustar al gato alebrije). Era mi primer viaje en el nuevo Roca y mi compañero hasta Beraza (la vieja Beraza, tan cómplice de esos amores conurbanos) fue Alex, un pequeño humano de 7 años de existencia en este planeta, que me contó muchas cosas de sus días, me invitó a su cumpleaños "que ya llega, en diciembre..." y me enamoró al decirme: "quiero abrazarte, pero recién nos conocemos", con una timidez desbordante y unas ganas de salir corriendo tomados de las manos que hicieron latir todo el tren. Ese primer tren será insuperable, llegué a CABA con una sonrisa en la cara y ese abrazo en otros brazos, adyacente a la realidad, a pesar de que Beraza llegó muy pronto y se llevó la ternura en envase pequeño. 

[Todo está vivo a pesar del dolor...si me sonreís]

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